
Desde tempranas horas las informaciones provenientes de Honduras daban cuenta de un nuevo golpe de Estado, en donde los "gorilas", con uniforme militar, obedecían a los "gorilas mayores", que con ropa de empresarios y trajes diplomáticos ponían al Estado de Derecho de rodillas y sometido a la fuerza de las armas.
En nuestro país, los medios de televisión siguieron con sus programas faranduleros de día domingo, como si nada hubiese estado ocurriendo, también obedeciendo a sus dueñosy líneas editoriales que simpatizan y apoyan movimientos de facto destinados a detener los procesos de cambio en países como Bolivia, Ecuador, Honduras, y especialmente en Venezuela. Afortunadamente, las informaciones no se pueden detener por la vía de internet y de canales de cable, que han seguido los acontecimientos desde que se iniciaron en la mañana de este domingo.
Diferente fue el tratamiento periodístico de los medios chilenos con la muerte de Michael Jackson, que interrumpieron sus programaciones habituales para transmitir por horas y horas lo que estaba ocurriendo en Los Ángeles (EEUU), y no tardaron de poner en cuanto avión tenía pasajes para enviar a sus periodistas a cubrir la noticia. "No hay que fijarse en gastos", fue una declaración de un alto ejecutivo de televisión, que se ufanaba de poner a sus correspónsales "en el mismo lugar de los sucesos".
Esta práctica del tratamiento de la información no debe sorprendernos, ya que es la famosa política "del ahuevonamiento" que estamos sufriendo los chilenos en forma sistemática con el fin de que nos transformemos en estúpidos sin capacidad para analizar los acontecimientos que nos afectan directamente y seamos como un manso rebaño cuyo único objetivo de vida sea comer y hacer caca, alimentando nuestro intelecto con horas interminables de "informaciones" relacionadas con las tetas de la Marlen y el culo de la Maura Rivera.
Esto a vista y complacencia de una clase política nacional que está muy cómoda con los "escenarios" creados por los medios de comunicación en que informaciones tan importantes como el desarrollo energético, el rol del Estado en un nuevo Gobierno, el reemplazo de la Constitución del 80, entre otros temas, no están en la mesa de las propuestas y más aun, se tratan artificiosamente de ocultar evitando el debate popular en torno a ellos.
Así como están las cosas, es muy probable, que nuestro empresariado vea con muy buenos ojos esta aventura de un grupo de militares, que apoyados por sectores religiosos y secores políticos reaccionarios de Honduras, haciendo aparecer este acto golpista como un acto en defensa de la propiedad y de los valores "democráticos" que mañosamente dicen defender.
No hay que tomar tan a la ligera lo que está ocurriendo en Honduras, ya que en Chile todavía hay un grupo de gorilas que vestidos con ropaje democrático no trepidarían en autorizar el uso de las armas si sus intereses son tocados. ¡A estar alertas conciudadanos!
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