martes, 19 de enero de 2010

¿QUÉ DIREMOS PUES A TODO ESTO?


EL LIBRETO DE LA DERROTA ANUNCIADA
Por Carlos Argandoña


16.05 hrs del día domingo 17 de enero de 2010 y comenzaba a desencadenarse el epílogo de la derrota anunciada de la Concertación. La primera mesa que contabilizaba votos en un sector de Santiago, situación transmitida por los canales de TV a todo el país, confirmaba lo que ya los medianamente informados sabíamos: La Concertación y su candidato Frei no lograban remontar la diferencia existente de la primera vuelta con Piñera. Consecuencia, se pierde la “teta” del poder.
Lo que viene después, es la confirmación de lo que desde esa mesa se pudo proyectar a todo el país, y que los “capos” de Canal 13 aprovecharon para darle el tiro de gracia al comando de Frei, que esperanzados en mesas de mujeres, esperaban el “milagro de turno”. Los periodistas del canal del “angelito”, han querido hacernos creer que con “métodos científicos”, requete contra perfeccionados, los genios de no sé qué facultad de parasicología y quiromancia, lograron dar con el resultado final de la elección presidencial. Era sencillo, era como sumar dos más uno y dos más dos. Así de simple.
Mirando con mi “compadre” Jaime, piñerista hasta los tuétanos, el despliegue informativo de la TV, a las 16.30 de la tarde, sabíamos de la derrota de la Concertación. Mi compipa se rascaba la cabeza, se paraba, tomaba agua, le subía el volumen al televisor, cambiaba de canal, quería confirmar lo que para él era como un sueño: ver a Piñera como Presidente de Chile. Me alegré por él, por su familia, vinieron a votar a Salamanca desde la Quinta Región. Aseguraron el voto para su candidato y era el premio para este esfuerzo.
Mientras tanto que nosotros disfrutábamos viendo las informaciones, en la Moneda se comenzaba a desplegar el libreto preparado con mucha antelación, (como 14 días antes de este domingo), para “hacerla cortita y rapidito”. La estrategia, muy bien urdida por los asesores presidenciales y los asesores del candidato, indicaba que la derrota había que hacerla aparecer como sin “traumas” y con “mucha dignidad”, que la gente triunfadora y derrotada viera esta transición de poder como “lo más normal del mundo”, “sin drama”, como dicen los pendejos que no votan.
De esta forma, se estaría evitando el desplome definitivo de la Concertación y se estaría controlando a aquellos “subversivos” que supuestamente comenzaría a pedir las cabezas de la dirigencia política de los partidos, principalmente de la DC y del PS.
Y así nos más fue. Con celeridad, Pérez Yoma, imitando al general Matthei, declaró tempranamente que la diferencia era irremontable. Un señor de apellido Rosende, se apresuró a entregar la información oficial de la derrota. Frei, mascando una mentita y con una mueca de sonrisa, felicitó a su adversario e hilvanó algunas frases para el bronce. Y luego… tata ta tánnnn…, el broche de oro del libreto: “el Capitán Planeta”, cual Arturo Prat, haciendo la arenga final para resucitar el fresco cadáver concertacionista. Tibios aplausos… Gran discurso, dijo un emocionado periodista del 13. Lagos, haciendo gala de su oratoria, presentó a la “nueva generación” que “toma las banderas y la posta del recambio”. Y la pregunta cae de cajón: ¿representando a quién?
Lagos cambió el dedo por la oreja. Lamentablemente este trueque no basta. Habría que agregarle el olfato, la vista, el tacto, y lo más importante, el corazón para volver a interpretar los sueños que dieron vida a la Concertación. Estos viejos no quieren entender que a los finados hay que enterrarlos y dejarlos en el cementerio, que no es tiempo de milagros para ellos, que la gente ya no los soporta, que la arrogancia y la prepotencia pasan la cuenta más temprano que tarde. En un momento de su discurso, Lagos tuvo un lapsus, el fantasma de Allende rondó su memoria y alcanzó a pronunciar algunas palabras de la noble frase de las “grande Alamedas”, pero reculó rápidamente. Era impresentable recurrir al discurso final de Allende para “aleonar” a los desfallecientes miembros del comando que se encontraban en ese lugar. Cambió el sentido de la frase. Finalizó sus palabras cumpliendo con el objetivo del libreto acordado: “Nos jubilamos y aquí están los jóvenes que seguirán encabezando las ideas progresistas”, dijo (cosa curiosa, entre los jóvenes estaba su hijo; no pierden por ningún lado).
La pauta contemplaba un llamado telefónico televisado de la Presidenta a Piñera, que en frases cínicas hacían aparecer que todo estaba normal y que las cosas que se dijeron en la campaña, son sólo eso, “cosas de campaña”.
Frei corrió, según lo libreteado, al comando del ganador, y entre abrazos y risitas dieron un “ejemplo al mundo” de cómo hacemos las cosas en Chile. ¡Esto es democracia! ¡Somos un país maduro! ¡Es increíble! ¡Qué lección de civismo!, deliraba una comentarista “pelolais” del Megavisión.
Fue un libreto genial. Cero disturbios. Todos contentos. El mundo nos admira. Somos los ingleses de América. Qué más podemos pedir. Qué gran estrategia para presentar decorosamente una derrota. Bueno, tuvieron harto tiempo para libretearla. Las instituciones funcionaron. No hay cabezas rodando. Se ha consumado la irresponsabilidad política una vez más. La impunidad y la irresponsabilidad que le ha costado el gobierno a la Concertación.
Por ahora, son muchos los que comienzan a recoger sus fotografías familiares de las oficinas que ocuparon por 20 años. Tienen que volver a trabajar. Lamentable. Lo siento. No fue mi culpa.

No hay comentarios.:

Usted es la visita: